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194 años de independencia colombiana

19 de agosto de 2004

Un 20 de julio de hace 194 años, los criollos decidieron dar el primer paso para liberarse del yugo de los españoles. Es así, que con la escusa de un florero, el cual iba a ser utilizado en el agasajo a Don Antonio Villavicencio, contribuyó al movimiento independista. La historia cuenta que era un día de mercado y abundaban los campesinos que llegaban de diversos lugares a vender sus productos. Ante la llegada del enviado por España, los criollos (nacidos en nuestro país, pero hijos de español) le tenían preparado una amistosa bienvenida.
En una casa esquinera, muy cerca de lo que hoy se conoce como la Plaza de Bolívar y en donde actualmente se localizan el Palacio Presidencial, el Congreso, el Senado y la Alcaldía, tenía su negocio José González Llorente, un español de recio humor y quien le tenía un profundo odio a los criollos. A su negocio llegó en la mañana Antonio Morales, un ciudadano criollo, quien llegó en busca de un florero para hacerlo parte de la decoración preparada para Antonio Villavicencio. Aún así, el desprecio que el dueño del lugar les tenía a los granadinos no se hizo esperar, su negativa desató un encuentro que sobrepasó los límites verbales y provocó la ira de la gente del lugar, pues Don Llorente no midió sus palabras ni ofensas sobre los americanos.

La ofensa hecha por el dueño de dicho almacén, además del inconformismo que ya había demostrado sus primeros brotes en ciudades alejadas, por la constante opresión que tenía el dominio español sobre los granadinos, provocó la furia que se vino a desbocar en la plaza principal. Allí, los habitantes pidieron el cabildo abierto, como medio de expresar sus deseos, a la vez que exigían la formación de una junta de gobierno. Ese día estaba preparado, y no en vano, los intelectuales se habían reunido la noche anterior para planearlo, pues mientras los ánimos se crecían en la casa de Don Llorente, José María Carbonell, un joven criollo hizo que el manifiesto de independencia no se apagara. Él fue de casa en casa invitando a la gente a hacerse presente en la plaza principal.

Ese mismo día se creó la Junta de Gobierno y se firmó el Acta de la Revolución, que guardaba fidelidad hacia Fernando VII, (el destronado rey) en la que hicieron parte quienes habían promovido el movimiento. Fue elegido como presidente de la misma, el virrey Amar y Borbón, y como vicepresidente a José Miguel Pey.

Después de este gran paso en que los criollos asumieron el gobierno del virreinato, sin reconocer autoridad intermedia entre el rey y la provincia, las manifestaciones de independencia se verían posteriormente en otros lugares de la Nueva Granada (Colombia) El 11 de noviembre de 1811 la provincia de Cartagena desconoció la autoridad de Fernando VII y declaró su independencia absoluta, entre otras como Cundinamarca, Antioquia y Tunja, que se auto-llamaron estados libres e independientes de la Corona española en 1813. Después del 20 de julio de 1810 en la Nueva Granda no pararon las transformaciones, que en lugar de unir a las provincias en su totalidad, lo que ocasionó fue un fenómeno de independencia entre ellas mismas.

La Junta Suprema de Santa Fe, considerándose autoridad sobre las demás, las invitó a enviar representantes a un congreso, para solucionar los problemas de organización del Estado, y para elaborar una Constitución. El Congreso, reunido en diciembre de 1810, sólo contó con seis delegados de las 15 provincias de Nueva Granada, y por ello, se vio impedido para expedir la Constitución. En 1810 las provincias no tenían conciencia de nacionalidad, tras eliminada la autoridad española, el territorio se desintegró en estados, cada uno mantuvo su posición frente a la independencia: Santa Marta y Popayán eran realistas (fieles al rey); Cartagena, Antioquia, Santa Fe y Tunja, partidarias de la independencia absoluta. Cada uno de estos estados creía tener el derecho a promulgar su propia Constitución y leyes, sin someterse al gobierno de Santa Fe.

Es así como este año, el señor Brigadier General Hernando Alonso Ortiz Rodrígue abrió el desfile del 20 de julio, que cada año rinden homenaje al pueblo colombiano desfilando por las calles bogotanas. De igual forma, el señor Presidente de la República doctor Alvaro Uribe Vélez, presidió la ceremonia donde se ofreció un sentido homenaje a los caidos en combate, a los secuestrados pero nunca olvidados y a los heroés que han sacrificado sus vidas por el bienestar del país.
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